Sorteo Día de la Madre

Sólo falta una semana para el día de la madre. ¿Ya tenéis algo para ellas? En Carlamelet apostamos por los regalos hechos a mano, que siempre son más especiales y a ellas les encantan. 

Pero para los que vayáis a comprarles algún detalle, desde aquí os proponemos algo:

- Escribidnos a carlamelet@gmail.com una anécdota sobre el día de la madre.

Por ejemplo: Cuando tenía 5 años, recuerdo haberle pintado a mi madre un "cuadro" en una cartulina, con flores de cera, que si lo cogías te manchabas los dedos, pero que mi madre cogió con mucho gusto y puso en la pared. Creo recordar que hasta le hizo una foto y todo.
Foto: Mi madre de visita en Cádiz en veranito.
- También podéis mandarnos (o etiquetarnos en Facebook) imágenes si las tenéis o haceros una foto divertida con vuestra madre y las colgaremos en el blog y en nuestro Facebook.

- Entre todos los que participéis se sorteará un vale regalo para bisutería de Carlamelet. De esta manera, vuestra madre podrá elegir cualquiera de nuestros modelos o pedir uno a su medida y gusto.

- Aceptaremos anécdotas y fotos hasta el miércoles 2 y el mismo miércoles por la noche publicaremos el sorteo con el ganador en nuestro blog para poder enviar los vales el jueves por la mañana, bien prontito, y que lleguen a tiempo para el día de la madre.

- Además, todos los participantes tendréis un descuento del 10% en vuestra próxima compra en Carlamelet.

¿Alguna pregunta? Recordad: escribirnos a carlamelet@gmail.com o en nuestro Facebook antes del miércoles.

¡Suerte!

Actualización: 

En esta misma entrada iremos publicando las anécdotas e imágenes con las que participéis: 

- Rosa María, desde Valencia, nos cuenta:

Cuando tenía 7 años, quería regalarle flores a mi madre y, como no tenía dinero, me metí en un jardín privado. Me arañé con los pinchos de la valla pero conseguí coger una flor para mi mamá. Llevaba arañazos pero estaba contenta.


- Alberto, desde Valencia nos cuenta: 
Todo empezó una tarde de viernes cuando iba a primero de Primaria. Resulta que mi maestra pensó que era una buena idea utilizar la clase de Plástica para hacerles un regalo a nuestras madres y, así, poder dárselo el domingo siguiente que, casualmente, coincidía con el Día de la Madre. Como tampoco éramos muy originales y dado que teníamos como seis o siete años (por lo que aún estábamos algo asilvestrados), acabamos haciendo todos el mismo trabajo manual: un cuadro de cartulina pintado de muchos colores con un marco hecho por nosotros. Al final el experimento fue todo un éxito y, para acabar de encumbrarnos como artistas, nuestra mentora decidió envolverlos todos en papel de celofán de colores, como si aquello fuera el festival de los lacasitos o una convención de arcoíris. Pero la catástrofe sobrevino a las 17:00 h, momento de salir de la escuela y volver a casa, ya que nuestras mamás verían los regalos y ya no habría sorpresa. Entonces, decidí convertirme en un héroe y defender mi manualidad de las miradas de mi madre. Sin embargo, no caí en la cuenta de que había como veinte niños más saliendo en ese mismo momento por la puerta del colegio con el mismo paquete que yo y sin la voluntad férrea de ocultarlo... Así que me di por vencido a los dos segundos. ¡Eso sí! Antes de nada me indigné muchísimo y me enfadé con el colegio, con mis compañeros y con el mes de mayo. Supongo que fue una predicción, ya que durante el mes de mayo de unos años después, algunos jóvenes se indignaron tanto como yo aquel día, aunque pienso que por otros motivos no tan tiernos como el amor de un niño por su madre.

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